3 ago. 2015

Los pagos por servicios ecosistémicos hídricos (PSEH)

Estimados lectores: comparto con Uds. un articulo mio publicado en la revista digital española "I-ambiente. El portal del medioambiente".


Los pagos por servicios ecosistémicos hídricos (PSEH)


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Cauce río

Soluciones efectivas que requieren una mirada más allá de lo meramente conservacionista o ambiental [i]
Por Cesar J. Galarza, PhD

Consultor ambiental, coordinador y gestor de proyectos ambientales y de sostenibilidad
La visión de la realidad puede cambiar de un modo considerable dependiendo desde la perspectiva de los ojos con los que se la mira. Recuerdo de niño en los viajes familiares observar asombrado desde la ventanilla de los coche los campos cultivados hasta el borde mismo de los arroyos o de las carreteras, y admirar el progreso y desarrollo de esas regiones en contraste con otras donde la existencia de monte o selva nativa y terrenos sin cultivo o ganadería daban la aparente imagen de improductividad. En la actualidad, esos mismos campos con la misma imagen, desde la óptica de una concepción que valoriza los recursos naturales y los ecosistemas como proveedores de numerosos servicios ambientales se me proyecta en forma automática la fotografía de una tierra degradada y que va quemando poco a poco de un modo insostenible sus recursos. Hoy en día ésta última visión es muy difundida y compartida, a punto tal que la eventual inclusión del capital natural como un activo en la contabilidad de los países poseedores de grandes recursos naturales, podría situar a éstos en una posición económica privilegiada ante a aquellos otros que necesitan de tales recursos naturales para seguir manteniendo sus sistemas productivos, la calidad de vida de sus sociedades, y el consabido Estado de Bienestar.
Fuente: Evaluación de los Ecosistemas del Milenio, 2005.

Los servicios prestados por los ecosistemas y los recursos naturales tienen un papel primordial para el desenvolvimiento y continuidad tanto de la vida misma como de las relaciones sociales, comerciales y humanas de nuestro planeta. Recapitulando, al hablar de servicios ecosistémicos o ambientalesse hace referencia a los beneficios prestados por la naturaleza (árboles, pastizales, ríos, arroyos, etc.) que influyen en forma directa sobre la vida del hombre, proporcionando beneficios y bienestar para la sociedad a nivel local, regional o global. En esta línea, conforme la “Evaluación de los Ecosistemas del Milenio” realizada por la ONU (2005), hay 4 grupos de servicios ecosistémicos: 1) los servicios de provisionamiento2) los servicios  reguladores3) los servicios culturales,  y 4) los servicios de soporte. Los primeros proporcionan algún bien útil tanto para la vida y actividad del hombre como la de la flora y fauna de la zona; los segundos equilibran una condición o sistema relacionado con el medio ambiente (como el clima); los terceros brindan placer, distracción y cultura al hombre, y los últimos constituyen un sostén para que se desarrollen los ciclos vitales de plantas y animales. Sin la polinización, sin el agua, sin el control del clima que sustenta tantas actividades económicas la vida humana simplemente se tornaría muy difícil por no decir imposible.Ilustrativa resulta la conocida y muy de moda frase atribuida a Albert Einstein que reza: “Si las abejas desaparecieran del planeta, al hombre solo le quedarían 4 años de vida”
Fuente: Elaboración propia en base a Cordero – Moreno Diaz – Kosmus, 2008

Problemas como la contaminación, la polución, la desertificación, la erosión, el cambio climático, han puesto a los ecosistemas naturales en un estado de alerta roja que amenaza su continuidad, y con ella la de los servicios que proveen. Tanto la economía de subsistencia básica a la que se encuentras sometidas un gran número de poblaciones rurales en los países en desarrollo, como también emprendimientos económicos oportunistas que atentan contra la sostenibilidad, han situado en un grave estado de riesgo actual a los servicios ecosistémicos o ambientales. Latinoamérica es uno de los ejemplos más significativos en este aspecto. Si bien muchos de los recursos naturales y los ecosistemas que estos conformas se sitúan en áreas protegidas, un gran número de ellos se encuentran en terrenos privados cuyos propietarioso bien pueden carecer de un interés por la conservación y la protección ambiental, o lo tienen pero pueden estar privados de una opción real para ella ya sea por cuestiones de alimentación y medio de vida familiar, o simplemente por razones de rentabilidad económica.
La gran mayoría de los cuestiones negativas que afectaron y afectan la continuidad de los ecosistemas naturales tienen en mayor o menor relación con circunstancias económicas, ya sea para la obtención de bienes directos de consumo o como materia prima para la producción de ellos, debido a esto las soluciones de freno a tales amenazas debería tener también un marcado tinte económico. Tales circunstancias tornan necesaria la implementación de medidas e instrumentos públicos y privados para la conservación y protección ambiental, ya sea para orientar con “obligatoriedad” la conducta de los particulares o bien para brindar un soporte económico a aquellos que por cuestiones de subsistencia carecen de opción para la protección de la naturaleza. Resulta oportuna entonces la puesta en marcha de instrumentos para su protección ya sea de comando control (leyes, permisos, subsidios, concesiones, etc.), o económicoscomo losfiscales (tributos específicos, beneficios, exenciones, etc.), los financieros (fianzas, seguros, créditos, subsidios, ayudas, etc.) o los de mercado (eco-etiquetado, mercado de derechos y pagos por servicios ambientales).
“En los últimos cincuenta años, los seres humanos han transformado los ecosistemas con una mayor velocidad e intensidad que en ningún otro período de la historia humana  con el que se pueda comparar. En gran medida, para resolver rápidamente las demandas crecientes de alimentos, agua dulce, madera fibra y combustible. Estos cambios han contribuido a obtener considerables beneficios netos en el bienestar humano y el desarrollo económico, pero estos beneficios se han obtenido con crecientes costos con la degradación de muchos servicios de los ecosistemas, un mayor riesgo de cambios no lineales y la acentuación de la pobreza de algunos grupos de personas. Estos problemas si no se les aborda, harán disminuir considerablemente los beneficios que las generaciones venideras obtengan de los ecosistemas” (EM, 2005).
De entre los instrumentos económicos para la protección del medio ambiente, los pagos por servicios ambientales constituyen un modo simple y ágil para la protección de la naturaleza trayendo además otro beneficios a la comunidad, como ser los económicos, los sociales y los ambientales. Los PSA son esquemas voluntarios privados en lo que uno o varios usuarios o demandantes de un servicio ambiental se compromete a asistir económicamente,  por medio de reembolsos periódicos, a uno o más propietarios de las tierras en las que se encuentran los recursos naturales o los ecosistemasque producen tales servicios. Como contrapartida, los proveedores del servicio ambiental deben realizar una actividad concreta que posibilite la conservación, continuidad o recuperación del mismo. Los pagos pueden ser en dinero o en especie, como por ejemplo, poniendo a disposición de los proveedores herramientas de trabajo, capacitación, acceso a sanidad, a remedios, a créditos, etc. Si bien no existen modelos fijos de esquemas de PSA, éstos por lo general implican la firma de un acuerdo entre partes y un diseño básico de manejo del fondo destinado al pago. Las características del sistema hacen necesaria la titularidad de la tierra o al menos una tenencia legal de la misma para la asunción del compromiso y garantizar así la continuidad en el tiempo del servicio.
“A nivel local, especialmente en las comunidades rurales, es muy clara la dependencia de las personas de los bienes y servicios que proveen los ecosistemas naturales. El enfoque de los medios de vida sostenibles, en el cual la seguridad alimentaria es un elemento clave, comprende las capacidades, activos y actividades necesarias para procurarse el sustento. Un medio de vida es sostenible cuando puede afrontar las posibles tensiones y trastornos y mantener su capacidad y sus activos en el presente y futuro sin socavar la base de recursos naturales.
Al hablar de medio de vida sostenible se piensa no sólo en el acceso a los alimentos sino en todos los aspectos de la mitigación de la pobreza. Esto significa que, más allá de la contribución obvia de los alimentos silvestres y de la leña y más allá de la generación de empleo e ingresos, hay que contemplar otras contribuciones indirectas como la reducción de la vulnerabilidad, el uso más sostenible de los recursos naturales  y el aumento del bienestar” (FAO, 2000).
Si bien los PSA no escapan a la complejidad de cualquier proyecto,se podría decir que son simples y de fácil implementación en las comunidades pequeñas. Los pasos más comunes para su puesta en funcionamiento pueden dividirse en: 1º) articulación, 2º) desenvolvimiento o desarrollo, 3º) implementación y 4º) replicación. En la etapa de articulación se procede a analizar las lecciones aprendidas en casos similares intentando adaptar soluciones ya probadas con éxito, se define la zona general del proyecto y se realiza el mapeo de actores. En la desenvolvimiento o desarrollo es donde se realiza el diseño en sí del esquema del proyecto, se crean las bases de datos del área, se identifican los servicios ambientales y se realiza la valoración de los mismos a los efectos del pago, se definen los parámetros de monitoreo de la conservación, se determinan las formas que tendrá la compensación económica (en dinero o en especie o ambas), se identifica el esquema institucional más apto para el manejo del fondo para el pago y el mantenimiento del esquema, y se diseñan los acuerdos que vincularán a las partes, entre otras cuestiones. En la fase de implementación se lleva a la práctica el diseño, se firman los contratos y se comienza con la actividad vinculada a cada uno de ellos (provisión de servicio ambiental o aporte de compensación económica), se realiza el monitoreo del servicio ambiental, y se efectúan los primeros pagos a los proveedores del  servicio. Finalmente en la etapa de replicación, se evalúan los resultados, se rectifican y corrigen errores y se da difusión al proyecto y sus efectos en miras a su replicación en otras zonas con características similares. Está claro entonces que la puesta en marcha de un esquema de PSA no requiere de grandes estructuras institucionales y, con la debida guía, puede ser asumido por pequeñas comunidades locales constituyendo un vivo ejemplo de proyecto participativo e inclusivo.
Los pagos por servicios ambientales presentan numerosos beneficios, pero tampoco está exentos de dificultades, de cada esquema en particular dependerá el peso en que una u otras circunstancias ostenten. Entre sus ventajas se encuentran su sencillez, su rol como estímulo económico a la conservación y cuidado del medio ambiente, como disparador de desarrollo económico y social, como generador de capacidades locales, así como también su alto valor para la concienciación ambiental local y regional. Entre los inconvenientes que pueden presentarse en su implementación podemos nombrar la complejidad de la valoración económica del servicio ambiental (aplicando los distintos sistemas existentes ya sea directos o indirectos), la falta de sensación de límite del recurso natural que se presenta en algunas zonas, la dificultad para hallar compradores dispuestos a realizar un aporte económico y de obtención de un capital semilla para echar a andar el esquema, y por supuesto, la continuidad del proyecto una vez extinguido el fondo o ayuda obtenida para su implementación.Y no podemos dejar de mencionar una crítica más bien doctrinaria y/o ideológica que se ha esgrimido contra los PSA según la cual “no se puede poner un precio a la naturaleza” dado que ello sería envilecerla y transformarla en un bien de mercado y una mezcla de ella con el comercio y la economía.
Ahora, el logro del desarrollo sostenible requiere de la participación activa los actores que serán parte del mismo y los PSA, dada su transversalidad, constituyen ejemplos típicos de la concreción de la gestión participativa con tales fines. Así, si bien todos los pasos para la implementación de un PSA son importantes, al constituir ellos esquemas voluntarios, cuanto mayor sea la participación discrecional de los actores en mayor medida será factible el éxito del proyecto. Por ende, la etapa dedicada a la articulación resulta de vital importancia, siendo deseable que los diseñadores y financiadores de los proyectos otorguen plazos suficientes para que el mapeo y convocatoria de actores constituya un proceso decantado y sin apresuramiento, ya que no se trata de meros cuestiones técnicas, sino de la construcción de entramados de relaciones sociales y personales que requieren tiempo para su edificación. Será importante allí no sólo la identificación de los actores claves, sino el hallazgo del agente concreto del cambio, es decir dentro de la Municipalidad, la ONG, el comité de cuenca o comunidad barrial, quienes son las personas con nombre y apellido que podrán motorizar el avance del proyecto, ya que una circunstancia tan sencilla puede implicar un significativo ahorre de tiempo y de recursos.  Una vez hallados y vinculados los actores y motorizados los avances por sus respectivos agentes, será necesaria la participación inclusiva de todos los sectores vinculados a la implementación del PSA para asegurar la contemplación en la misma de todos los intereses en juego, no sólo los ambientales referidos a la prestación y uso de los servicios ecosistémicos, sino de aquellos vinculados a otros aspectos del mismo, como podría ser la compensación en sus distintas variantes. Así, por un lado si ésta última no satisface las necesidades reales de los proveedores el interés de los mismos en participaren el proyecto puedo menguar, y condenar al mismo a una muerte prematura. Por otro, si la provisión del servicio ambiental no mantiene a este en las condiciones que son requeridas por los usuarios o demandantes, éstos pueden desistir de su intención de apoyar el plan. La gestión participativa en los esquemas de PSA se torna entonces en un elemento muy importante y clave para el éxito de los mismos ya que cuanto más sea su matiz inclusivo y participativo mayores serán sus posibilidades de éxito y continuidad. Como veremos esto se acrecienta al tratarse de un esquema implementado en una cuenca hídrica.
Sabemos que el agua es uno de los principales servicios ecosistémicos y justamente se afirma que las próximas grandes disputas bélicas que afecten al mundo girarán en torno a él. Entre los servicios ecosistémicos hídricos encontramos a los de provisión, los de purificación y los de conservación de agua. Los ecosistemas conformados por los cauces hídricos, sumados a la cobertura verde que los rodea, influyen sobre los procesos hidrológicos, como la regulación de los flujos hídricos y la mantención de la calidad del agua. Los “bosques protectores” preservan los  márgenes de los ríos y arroyos, y reducen los riesgos de inundación y del escurrimiento de nutrientes. También protegen los suelos contra la erosión y evitan que las aguas de las lluvias arrastren sedimentos a los ríos, amén de disminuir la pérdida de agua en las épocas de sequía. Sin los servicios ecosistémicos hídricos resultaría sumamente difícil la vida para la humanidad y su escasez elevaría en gran medida los costos de producción de muchos alimentos y productos, lo cual acrecentaría a su vez los márgenes de desigualdad entre mundos con acceso ya muy desigual a los recursos. Cuando los pagos por servicios ambientales se refieren a recursos hídricos se los denomina “Pagos por Servicios Ambientales/Ecosistémicos Hídricos (PSEH)”.
Una mayor escasez de agua provocará el aumento del costo de los alimentos y de distintos productos que dependen de su uso. Algunos estudios han alertado sobre la posibilidad de sufrir una escasez aguda de agua dentro de pocas décadas si no se actúa con urgencia. Los impactos ambientales podrían afectar a miles de millones de personas, pero es previsible que el control del agua por parte de grandes empresas mundiales se convierta en una de las principales fuentes de conflictos de este siglo (Francisco I, EncícliclaLaudato SI, 2015).
En el Foro Regional Sistemas de Pago por Servicios Ambientales en Cuencas Hidrográficas realizado en Arequipa, Peru (FAO, 2003), se identificaron varios beneficios de los esquemas de pago por servicios hídricos, entre ellosque los mismos sirven como instrumentos de sensibilización de la población participantes respecto al valor de los recursos naturales; que facilitan la solución de conflictos y la obtención de consenso entre los actores involucrados, que mejoran la eficiencia en la asignación de recursos naturales, sociales y económicos;que generan nuevas fuentes de financiamiento para la conservación, restauración y valoración de los recursos naturales;que crean indicadores de importancia relativa en los recursos naturales y transfieren recursos a sectores socioeconómicamente vulnerables que ofrecen servicios ambientales. En dicho foro se remarcaron de igual modo alguno puntos negativos de los PSA, como ser que estos se basan en demasía en  generalizaciones o enfoques empíricos sobre la relación entre el uso del a tierra y el recurso hídrico; en su falta de identificación debida de los proveedores; los usuarios y los servicios; en la ausencia en ellos de un mecanismo de seguimiento o fiscalización; en que el modelo y el costo del servicio es impuesto políticamente en ellos y no responde a estudios sobre la demanda o la valorización económica de los recursos;en que el diseño por lo general no se respalda en estudios socioeconómicos o biofísicos previos;en la posibilidad que presentan de generar incentivos perversos;y en su eventual alta dependencia de recursos financieros externos. Vemos entonces que según los foros especializados, los PSEH presentan ingredientes positivos y negativos, pero entendemos poniendo en la balanza ambos los beneficios superan cualitativamente a los inconvenientes, lo cual sumado a la protección ambiental, la sencillez y la participación e inclusión comunitaria indican que su adopción sigue siendo recomendable en forma óptima como opción para la conservación, protección y recuperación de los recursos naturales.
En una cuenca hidrográfica la gestión participativa de la cuenca es un elemento clave en la planificación y gestión territorial orientada al desarrollo de la misma. Ésta puede tener dos vertientes: una como gestión integral del recurso hídrico en sí mismo; y otra como gestión integral de la cuenca,  como parte integrante de la gestión del territorio.A través de la implementación de un PSEH se puede perseguir a ambos objetivos, apuntándose por un lado a la conservación o recuperación del cauce hidrográfico y de los servicios ecosistemas vinculados a su existencia, y por otro lograr el desarrollo socio-económico de la cuenca con ingredientes que pueden ir más allá del simple estímulo al a protección de los recursos naturales sino también a otros más integrales (por ejemplo: a la adaptación al cambio climático mediante la implementación de nuevas tipos y formas de cultivo o producción, o a luchas concretas contra ciertas enfermedades o males particularizados de la pobreza como el desnutrición o el analfabetismo, por mencionar sólo algunos). Es aquí donde la gestión participativa resulta relevante, como ayuda al consenso, como impulsor de la redistribución de la riqueza, como concienciación ambiental, como estímulo de medio de vida sostenible, y como mitigación de la pobreza
Los nuevos procesos que se van gestando no siempre pueden ser incorporados en esquemas establecidos desde afuera, sino que deben partir de la misma cultura local. Así como la vida y el mundo son dinámicos, el cuidado del mundo debe ser flexible y dinámico. Las solucio­nes meramente técnicas corren el riesgo de aten­der a síntomas que no responden a las proble­máticas más profundas (Francisco I, Laudato SI. 2015).
En definitiva, si bien es cierto que existen diversos instrumentos económicos eficaces para el estímulo de la conservación de los recursos naturales,los ecosistemas que ellos conforman y los servicios que prestan, los PSA -en particular los PSEH-se destacan de entre ellos por los beneficios integrales que acarrean más allá de los ambientales. Así, a las ventajas de su sencillez y relativos bajos costos éstos mismos añaden otros de carácter positivo para las comunidades involucradas como ser: a) en el orden económico: abrir camino a nuevas sendas provechosas parar los productores locales, mejorar las prácticas agrícolas en mira a una optimización de la calidad y cantidad de los cultivos; b) en el ámbito social además de posibilitar la elevación de las condiciones de vida, estimulan mejoras en la seguridad alimentaria, pueden bridar acceso a mayor la salud, y sobre todo facilitan el empoderamiento de las comunidades en la gestión de su territorio; y c) en el aspecto ambiental estimulan la concienciación sobre la protección ambiental y los beneficios que acarrea la conservación de los recursos naturales y los ecosistemas. Atendiendo las críticas vertidas sobrela mercantilización de la naturaleza quelos PSA supuestamente implicarían sostenemos, como hemos afirmado supra, dado que gran parte riesgos a los que están sometidos actualmente los ecosistemas y los recursos naturales han sido generados por causas económicas, son justamente los instrumentos económicos los más aptos para estabilizar la cuestión salvando las externalidades negativas al medio ambiente. Además de ello, no corresponde esperar que todas las soluciones a los problemas ambientales provengan del Estado, siendo necesario que el sector privado aporte su grano de arena en ello ya que se beneficiará con los resultados. En este sentido, como el sector empresarial se mueve mayoritariamente por intereses económicos, a ellos se debe recurrir para incentivar a aquellos a la conservación y protección ambiental. Si bien es cierto que sería óptimo e ideal lograr el convencimiento generalizado de la necesidad de protección del planeta como legado a las generaciones venideras, la realidad nos demuestra que ello no pasa de ser un postulado idealista o utópico con difícil aplicación en la realidad. Se necesitan medidas concretas que impulsen, estimulen -sino coaccionen- a los potenciales generadores de riesgo al medio ambiente a orientarse hacia su protección para lograr efectivamente tal cometido.
A modo de conclusión reafirmamos nuestro total apoyo a la implementación de los esquemas de PSA pero con una visión que va más allá de los meros efectos de conservación de los recursos naturales o los ecosistemas sino con una que abarca una realidad socio-económica-ambiental más integral con fuerte acento en las comunidades. Para ello quizás debamos despojarnos de una mirada focalizada en exclusivo en lo ambiental para dar cabida a su inserción el concepto más amplio de desarrollo sostenible (y sustentable). En esta línea, entendemosque,si bien es dispar el desarrollo que ostentan hoyen día en Latinoamérica los esquemas de PSA, los aspectos comunes de la realidad que presentan dichos países sumado a la transversalidad de las problemáticas relacionadas a los recursos naturales y los ecosistemas, tornan viable la incorporación de las lecciones aprendidas en la práctica (con sus aciertos y errores) en tales esquemas algunos países para transpolarlos a otros sitios del continente. No sólo para aumentar las posibilidades de eficacia de estos proyectos,sinopara abaratar costos optimizando recursos materiales y humanos.Lo cierto es que los servicios ambientales son parte vital de nuestra existencia, aprender a cuidarlos, respetarlos y valorizarlos es tare de todos y no sólo de Estados, instituciones académicas y proteccionistas. Ello hará posible la sostenibilidad y sustentabilidad de la existencia humana. Haciendo referencia a como comenzamos este breve artículo quisiéramos finalizar estas palabras con la célebre frase de Alejandro Dumas (padre):

“La vida es fascinante, sólo hay que mirarla a través de las gafas correctas”



[i] Para la elaboración del presente artículo se tomado como base la ponencia presentado por el autor denominado “Los pagos por servicios ecosistémicos hídricos y la gestión participativa hacia el desarrollo sostenible” en el IV Foro Latinoamericano de Desarrollo sostenible” realizado en Rosario, Argentina en mayo de 2015,  en el marco de la mesa “Abordaje multidisciplinario de las problemáticas asociadas al agua”.




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