12 ago. 2015

¿Cuánto vale el agua potable?

Esta controvertida pregunta es el título de un nuevo informe que sirve de guía sobre el pago por servicios ambientales (PSA). Por primera vez,  un grupo de expertos e investigadores ha establecido un conjunto de directrices generales para el diseño, implementación y gestión de mecanismos para facilitar los pagos por servicios de los ecosistemas.

¿Cuánto vale el agua potable?
Los autores del informe Get the Science Right When Paying for Nature´s Services (Utilizar la ciencia cuando se paga por los servicios de la naturaleza), publicado en la revista Scienceen el que se establecen las directrices para diseñar esquemas de pagos por servicios ambientales que día a día se vuelven cada vez más populares, argumentan que muchos de estos mecanismos financieros se están construyendo sobre una base científica incompleta.

Después de revisar 118 casos de estudio, el informe muestra que aproximadamente el 60 % no informó acerca de los criterios científicos básicos necesarios para que el proyecto tuviera una base ecológicamente robusta o bien no aportaron información sobre todos ellos.

Los mecanismos de PSA implican que el beneficiario de un servicio ambiental retribuye a aquel que mejora un ecosistema por sus esfuerzos. Por supuesto, para que estos sistemas funcionen, el pago tiene que ser contingente en el servicio que realmente se produce, por lo general, como resultado de la implementación de prácticas sostenibles de gestión de los recursos naturales.

El beneficiario -la entidad que realiza el pago- puede ser una empresa, una persona o un gobierno, mientras que el proveedor de servicios de los ecosistemas que recibe el pago podría ser una comunidad, un propietario  rural o forestal o alguna otra entidad que gestiona un servicio ambiental y que tiene derecho de ser compensado ​​por ello.

Con el fin de asegurarse de que los pagos por servicios ambientales se basan en una comprensión sólida de los componentes ambientales que están destinados a preservar, los autores del informe proponen seis principios basados en la ciencias para ayudar a todas las partes a comprender la dinámica del ecosistema, establecer la línea de base o las condiciones y resultados para la monitorización, entre otras acciones esenciales.
El equipo estudió varios proyectos de PSA que podrían ser mejorados, entre los que se incluyen uno en Tanzania, donde los operadores ecoturísticos hacen pagos a una comunidad local que protege los pastizales necesarios para que la vida silvestre migratoria prospere.

Además, el informe destaca otro esquema desarrollado en Camboya que genera pagos realizados por los observadores de aves a los aldeanos por la conservación de especies de aves exóticas. En Francia, Nestlé está pagando a los agricultores por aplicar prácticas de uso del suelo que ayudan a mejorar la calidad del agua, que es fundamental para el negocio de la compañía.

En lugar de señalar con el dedo proyectos que no funcionaban debido a la ausencia de base científica, el proyecto intenta demostrar la forma en que los proyectos pueden utilizar las directrices planteadas y mejorara gracias a ellas. Las directrices hacen hincapié en la importancia de comprender la dinámica ecológica, las condiciones de base, la sostenibilidad ecológica y el desarrollo de un programa de monitorización y métricas para que los promotores/administradores de proyectos puedan detectar los cambios en los servicios de los ecosistemas como resultado de proyectos de PSA u otros factores.

El informe está dirigido a la amplia variedad de partes interesadas en los esquemas de PSA, desde inversores (entre los que se podrían incluir agencias gubernamentales, instituciones filantrópicas o empresas que dependen de los servicios de los ecosistemas) e instituciones financieras hasta la propia gente que está sobre el terreno haciendo el trabajo para la conservación de los servicios ambientales o los responsables políticos que consideran los esquemas de PSA como una manera de cumplir con las metas sociales y ambientales.

Los principios que ha desarrollado el equipo se centran en los principios ecológicos básicos y fundamentales que deben ser tenidos en cuenta por las partes interesadas para garantizar que los PSA logren sus metas. Teniendo en cuenta el objetivo final de los PSA, que consiste en la prestación sostenida de servicios de los ecosistemas, es importante que los mecanismos por los que las transacciones tienen lugar se basen en una comprensión sólida de cómo funcionan los ecosistemas.

Por ejemplo, los gerentes o administradores que reciben pagos por servicios ambientales deben ser conscientes de cuáles son los factores o qué combinación de factores influye en las variaciones de  flujos de los servicios ecosistémicos y, por lo tanto, lo que se puede alcanzar con las prácticas de gestión de cara a aumentar el flujo de valores o de un servicio. Sin esta comprensión inherente, ¿cómo puede un comprador asegurarse de que un pago para un uso de suelo específico o las prácticas de gestión de recursos naturales destinadas a asegurar, aumentar o restaurar un servicio ambiental deseado serán efectivas?






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