12 abr. 2015

Las emisiones de carbono de los bosques disminuyeron un 25 % entre 2001 y 2015

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) acaba de presentar los resultados de un estudio que revela que entre 2001 y 2015 se ha registrado una caída de las emisiones de carbono de los bosques del 25 %, principalmente como consecuencia de la desaceleración de las tasas mundiales de deforestación.



En concreto, las emisiones mundiales debidas a la deforestación (entendiendo por deforestación un cambio en el uso del suelo, de bosque a otros usos de las tierras) bajaron de 3,9 a 2,9 gigatoneladas (Gt) de dióxido de carbono (CO2) al año en el periodo mencionado.


Durante la presentación de estas estimaciones, José Graziano da Silva, director general de la FAO, aseguró que resulta «alentador ver que en general la deforestación está disminuyendo y que algunos países de todas las regiones han mostrado un progreso impresionante, como Costa Rica, Chile, Uruguay, Brasil, Cabo Verde, Viet Nam, China, Filipinas, la República de Corea y Turquía, y otros».

El máximo responsable del organismo de la ONU incidió en que, a pesar de la reducción global de las emisiones de carbono de los bosques ligada a una menor deforestación, las emisiones por la degradación de los bosques han aumentado significativamente entre 1990 y 2015, al pasar de 0,4 a 1,0 Gt de CO2 anuales. «La degradación de los bosques es una reducción de la densidad de la biomasa de árboles por causas humanas o naturales, tales como la tala, los incendios, el desarraigo de árboles por el viento y otros sucesos», aclaran desde la FAO.

Gestión forestal sostenible frente al cambio climático

«Los bosques son fundamentales para el equilibrio de carbono y albergan casi tres cuartas partes del total de carbono que hay en la atmósfera. La deforestación y la degradación de los bosques aumentan la concentración de gases de efecto invernadero y, a su vez, el crecimiento de los bosques y de los árboles absorbe el dióxido de carbono, la principal emisión de efecto invernadero», añadió Da Silva.

Asimismo, el portavoz de la FAO destacó la importante función de la de la agricultura sostenible para reducir la presión sobre los bosques, junto con «la puesta en marcha del programa UN-REDD para reducir las emisiones de la deforestación y la degradación de los bosques».

Otros datos interesantes recogidos en el estudio son que los bosques absorben y almacenan dos millones adicionales de toneladas de CO2  al año (2011-2015), sin contar las emisiones de la deforestación. La mitad del sumidero forestal de carbono se relaciona con el crecimiento de los bosques plantados.

Los países desarrollados representan el grueso de los sumideros generales de carbono estimados, con una cuota del 60 % (2011-2015), porcentaje que ha disminuido del 65  % (2001-2010), debido principalmente a una creación menor de nuevas plantaciones forestales.

Por su parte, las naciones en desarrollo representan el 40 % restante del total del sumidero de carbono.
En cuanto a las regiones, África, Asia y América Latina y el Caribe emiten más carbono del que absorben, aunque las emisiones de África y América Latina disminuyeron entre 1990 y 2015. Solo Brasil representa más del 50 % de la reducción global estimada de las emisiones de carbono entre 2001 y 2015.
Los bosques de Europa y América del Norte funcionaron como sumideros de carbono netos entre 1990 y 2015, ya que absorbieron más carbono del que emitieron, mientras que Oceanía no mostró una tendencia clara en las emisiones forestales en el mismo periodo.

Metodología 

Según subrayan desde la FAO, el análisis realizado se basa en datos nacionales presentados a la organización por los países con mediciones terrestres y aéreas. No son directamente comparables a las mediciones que solo utilizan imágenes de satélite que, aunque útiles, no captan ciertos tipos de bosques o etapas del ciclo de crecimiento, ni captan con facilidad la dinámica de los cambios del uso de las tierras.

Por ejemplo, los bosques secos de África o Brasil central tienen grandes espacios entre los árboles, a menudo tienen pocas hojas durante una gran parte del año, lo que hace que sean difíciles de captar por telepercepción, y las actividades regulares de recolección en los bosques sometidos a gestión se pueden percibir como deforestación en los estudios satelitales.

Estos datos proceden del estudio Evaluación de la FAO de las reservas forestales de carbono, 1990 2015: Reducción de las emisiones globales, aunque aumentó la degradación cuya principal fuente de información ha sido la base de datos sobre las emisiones de FAOSTAT y la Evaluación de los recursos forestales mundiales 2015 (FRA), que se publicará en septiembre de 2015 como uno de los aspectos destacados del XIV Congreso Forestal Mundial de Durban (Sudáfrica).


Los bosques son fundamentales para el equilibrio de carbono y albergan casi tres cuartas partes del total de carbono que hay en la atmósfera.





Fuente: Mercados de Medio Ambiente



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